Presentan libro-testimonio sobre Avándaro en FIL

El texto está disponible en el stand: H11 de la Universidad Autónoma de México (Unam)

En el marco de la trigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2017, la editorial capitalina, Ediciones Trilce, en colaboración con la Universidad Autónoma Nacional de México (Unam) y el Fondo Editorial del Estado de México, presentó en el salón Mariano Azuela de la Expo Guadalajara, Yo estuve en Avándaro, un libro-testimonio escrito por el economista, redactor y roquero por excelencia, Federico Rubli, y fotografiado por la cineasta y ganadora del Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, Graciela Iturbide.

Editado por la directora de la casa literaria, Débora Holtz, prologado por el coproductor del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, Luis de Llano, y diseñado por Juan Carlos Mena en formato tabloide (estilo periodístico underground utilizado en los años 70 para divulgar toda información relacionada con el rock mexicano), Yo estuve en Avándaro recoge la experiencia, concepción y análisis sociopolítico del evento más importante de la historia del rock nacional bajo la pluma de Rubli y la cámara de Iturbide en dos tomos de 42 x 27 cm, en una ardua investigación que comprendió seis años de trabajo.

La obra de Federico se centra en dos grandes esquemas de la historia político-cultural de México: el “Estado autoritario y patriarcal de los años 50 a los 70”, que explora el contexto gubernamental posterior a la Matanza de Tlatelolco; y la proliferación de la “Onda Chicana del Rock”, corriente musical distinguida por la producción de rock autóctono en inglés y español. Al respecto, Rubli externó:

“¿Por qué mi inquietud de escribir un libro y de investigar sobre Avándaro? […] A raíz del Festival de Avándaro vino una feroz censura y represión a todo lo que fue rock mexicano que cuando menos duró una década y yo creo que esa década retrasó el desarrollo del rock mexicano como una expresión musical-cultural. […] ¿Qué fue lo que hizo que el Estado mexicano irrumpiera en una censura tan feroz, tan fuerte contra el rock? Fue una pérdida de talento tremenda”.

Agregó que por primera vez, en el año 1969, se gestaba entre los músicos mexicanos una tendencia de componer rock propio con énfasis en la psicodelia y el rock ácido, subgéneros heredados por agrupaciones como The Doors y Pink Floyd; a esta idiosincrasia se le llamó “La Onda Chicana”, uno de los movimientos de contracultura más importantes de México que tuvo lugar en la música con bandas como La Revolución de Emiliano Zapata, Peace and Love, El Ritual, entre otras.

Tras el éxito del festival estadounidense de arte y congregación hippie, Woodstock, los organizadores de la carrera anual de autos en Valle de Bravo, Estado de México, optaron por incluir en el evento un concierto con dos grupos de rock, un presupuesto de 40 mil pesos y un aforo aproximado de seis mil personas. Meses después, los días 11 y 12 de septiembre de 1971, se llevó a cabo el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro con 11 bandas de rock y 300 mil asistentes de todo el país.

“Vale la pena recordar la parte musical que es bien importante. […] Hoy día para los jóvenes es lo más natural ir a estos grandes conciertos que hay, de músicos extranjeros o músicos mexicanos. […] Los jóvenes creen que esto siempre fue así y no, yo creo que esto que existe hoy en día es gracias a que toda esta generación previa, contra viento y marea, luchó en condiciones sumamente adversas”, concluyó el escritor.

Yo estuve en Avándaro está disponible en el stand: H11 de la Unam con un costo de 750 pesos.

Para Rock, Arte y Cultura,

Christian Gómez

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*